Erradicar la violencia y el delito es, de acuerdo con la estrategia del gobierno de Quintana Roo, una tarea que va más allá de lo inmediato y exige transformar el entorno y las prácticas que los generan.

“Necesitamos tener acceso a espacios públicos más adecuados, que brindemos actividades culturales, deportivas y productivas en todos los rincones y en especial en aquellos lugares donde queremos mantener a nuestros jóvenes en sano desarrollo y alejarlos del crimen”, señaló el gobernador del estado, Carlos Joaquín González.

Explicó que la violencia y la inseguridad no constituyen un fenómeno asociado únicamente al crimen organizado, detrás de ella se encuentran factores como la violencia familiar, la ocupación irregular del espacio urbano, el aprovechamiento de las áreas públicas con fines de lucro, el deterioro de los barrios, la necesidad de vivienda, la distribución desigual de los servicios públicos, la falta de infraestructura comunitaria, la especulación del suelo urbano, el transporte público ineficiente e inseguro, la informalidad económica y el crecimiento de grupos con un fuerte déficit social, emocional y afectivo.

Más allá de la respuesta policial, las autoridades estatales contemplan la seguridad como un proyecto común de desarrollo comunitario y social, por lo que todas sus dependencias trabajan conjuntamente en un plan de prevención para abrir y acercar espacios y oportunidades de educación, salud, productividad, activación física, cultura, arte y organización social a personas, familias y comunidades en las zonas conflictivas donde están concentrados los factores de riesgo.

La falta de oportunidades y alternativas en desarrollo social y económico ha provocado que jóvenes, adolescentes y niños sean reclutados por la delincuencia y el crimen organizado que es el responsable del 90 por ciento de los delitos de alto impacto, entre estos los homicidios dolosos.

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