Un grupo de investigadores está tomando material genético de los arrecifes mejor conservados, de donde se extraen los fragmentos para siembra, con el fin de evaluar su resistencia a los cambios de condiciones en el agua y enfermedades.

Christian Alva, oficial de campo del proyecto Resiliencia que ejecuta el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en el Caribe Mexicano, indicó que esta información permitirá observar cuáles son las características genéticas que permiten a esos corales mantener un estado de salud estable frente al fenómeno de la contaminación y enfermedades como el síndrome blanco.

El especialista indicó que los fragmentos de corales sembrados dentro del proyecto estatal para restaurar el arrecife en el Parque Nacional Costa Occidental de Isla Mujeres, Punta Nizuc y Punta Cancún, se han sacado principalmente de dos sitios en buen estado, los cuales han mostrado buena resistencia en lugares muy afectados por el crecimiento de algas o enfermedades.

Es decir, de los sitios “El Origen” y “La Cadenita” se distribuyen fragmentos que luego crecerán en otros núcleos del arrecife, esperando que tengan el mismo éxito de crecimiento.

“Esto lo hacemos con el fin de caracterizar la diversidad genética de los corales, sobre todo de los acropora palmata y las bacterias que están asociadas. Eso se hará con herramientas de última generación para identificar factores potenciales que se relacionen con la resistencia de las colonias ante condiciones estresantes”, explicó.

Detalló que se han detectado estructuras de coral que están juntas, pero que una ha sido muy afectada por el síndrome blanco, y la otra, a escasos centímetros, se encuentra sana, por tanto, se busca identificar la fortaleza de esos genes.

“Si se tienen algunos sitios bien conservados, esa salud que tenemos en ese sistema lo llevamos a otro sitio afectado y esperas que esa salud permanezca aún con los cambios”, concluyó.

SIPSE

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