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La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) afirmó que prevenir e investigar diligentemente la violencia contra periodistas y medios de comunicación es uno de los temas más apremiantes en México, ya que desde el año 2000 se han cometido 147 homicidios de comunicadores –15 eran mujeres—, 21 están desaparecidos desde 2005 y se han perpetrado 52 atentados contra instalaciones de medios informativos desde 2006, cifras que dan cuenta del riesgo y vulnerabilidad de quienes pertenecen a ese grupo poblacional.

En el marco del Día Mundial de la Libertad de Prensa –3 de mayo—, el organismo público expresó su indignación por el homicidio de Telésforo Santiago Enríquez, fundador de la radio comunitaria indígena “El Cafetal de San Agustín”, y solicitó al Gobierno de Oaxaca y a la Fiscalía de esa entidad salvaguardar la vida y seguridad de sus familiares y de sus compañeros de la emisión radiofónica, e investigar los hechos con énfasis en su activismo y en su ejercicio como comunicador.

En sus espacios radiofónicos, recordó la CNDH, Santiago Enríquez exponía su análisis y crítica del quehacer gubernamental, y recién denunció públicamente a las autoridades municipales de la región por supuestos desvíos de recursos. Además, era profesor de educación indígena, así como defensor y promotor de las lenguas originarias.

El organismo advirtió qué hay un nivel de impunidad del 90 por ciento en los delitos de homicidio, desaparición y atentados contra instalaciones de medios de comunicación, porcentaje que se eleva al considerar otros delitos como amenazas en redes sociales, fenómenoDesde el 2000, 147 homicidios de periodistas en México: CNDH que va en aumento. Señaló también que las entidades con mayor número de homicidios de periodistas son Veracruz (22 casos), Tamaulipas (16), Guerrero (16), Oaxaca (16, con el homicidio del comunicador Telésforo Santiago) y Chihuahua (14).

Con motivo de esta fecha conmemorativa, la CNDH llevó a cabo en sus oficinas ubicadas en la ciudad de Reynosa, Tamaulipas, la presentación de la campaña “Con violencia no hay libertad de expresión”, para alertar a la sociedad sobre el riesgo que las y los periodistas enfrentan al realizar su labor, y la necesidad de implementar acciones desde los tres órdenes de gobierno para prevenir esas agresiones e investigarlas de manera eficiente para abatir la impunidad, principal antídoto contra su repetición.

La Jornada

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