logo

Una casa particular abandonada en Monterrey, y dos domicilios en Quintana Roo de inmuebles en desuso, fueron la prueba contundente para que la delegación del IMSS en Nuevo León confirmara que estaba ante un desfalco que supera los 2.2 millones de pesos.

Primero fue la cautela ante la denuncia ciudadana por supuestas irregularidades en el otorgamiento de 78 certificados de incapacidad. La sospecha mayor provenía de que estos documentos oficiales fueron otorgados a 62 pacientes que trabajaban para tres patrones diferentes.

Las investigaciones continuaron y las autoridades del IMSS se toparon con un segundo hallazgo: los supuestos pacientes en la categoría postquirúrgicos no cuentan con evidencia alguna de la cirugía realizada en el Hospital General de Zona No. 33, de Monterrey, o en algún centro de salud particular.

Adalberto Méndez López, director de Vinculación Institucional y Evaluación de Delegaciones del IMSS, comenta que un hecho determinante en esta investigación fue cuando se detectó que una misma empresa tenía diez o 15 trabajadores con la misma incapacidad.
En entrevista con El Financiero, detalló que si bien las incapacidades fraudulentas alcanzan la suma de dos millones 263 mil 966 pesos, el “daño real” al IMSS es por un monto superior a los 20 millones de pesos.

En ese momento las autoridades del Instituto se dan cuenta que era imposible que en una misma empresa hubiera esa cantidad de trabajadores con incapacidades por el mismo motivo, por ejemplo, “por una cirugía en el brazo izquierdo”.

También llamó la atención que el periodo comprendido en el otorgamiento de estas incapacidades fue del 28 de marzo de 2018 al 12 de julio de 2018, con un promedio de 28 días por cada incapacidad.

De esos tres patrones que presuntamente están involucrados –de los cuales se omite su nombre para no obstaculizar las pesquisas de la FGR–, uno se dedica a la construcción y remodelación de inmuebles; le fueron expedidas 49 incapacidades y su defraudación es por 1 millón 538 mil 675 pesos.

Elevó el sexenio anterior la deuda de Pemex 147%

El director general de Petróleos Mexicanos, Octavio Romero Oropeza, anunció la firma de un Documento de refinanciamiento de parte de la deuda de Pemex, así como la renovación de dos de sus líneas de crédito revolvente más importantes.

Durante la conferencia de prensa matutina en Palacio Nacional, dijo que después de cinco meses de negociaciones, Pemex ha logrado alcanzar un acuerdo muy importante para refinanciar una parte de su deuda con tres de las principales instituciones de la banca internacional.

Estas son: JP Morgan, representado en México por Felipe García Moreno, presidente y director general; HSBC, representado por Nuno Matos de Macedo, director general del grupo financiero; y Mizuho, representado por Jerry Rizzieri, presidente y director general.

Esto, luego de que el endeudamiento de la petrolera pasó de 841 mil millones de pesos en 2013 a más de dos billones de pesos en 2018, es decir un incremento de 17.2 por ciento a tasa anual.

“En el trayecto de apenas cinco años las administraciones anteriores de Pemex más que duplicaron la deuda de la empresa del Estado mexicano, en otras palabras: durante el sexenio pasado hicieron crecer la deuda de Pemex a una tasa promedio 17.2 por ciento anual”, dijo.

Explicó además que al primer trimestre de 2019 se ha logrado un desendeudamiento neto de 18 mil millones de pesos y se incrementa la inversión en un 33.5 por ciento, esto, luego de que este último rubro pasara de 490 mil millones de pesos en 2016 a 55 mil millones y 44 mil millones de pesos en 2016 y 2017, respectivamente.

“Si bien hubo un menor endeudamiento con respecto a 2016 en los años 2017 y 2018, también es conveniente señalar que la inversión en Pemex fue históricamente más baja”, comentó Romero Oropeza.

Se regularizan entregas de las pensiones a adultos mayores

Luego de que miles de adultos mayores desde enero empezaron a sufrir por el retraso en la entrega de los recursos de la pensión a este sector –uno de los principales programas sociales del gobierno federal–, a mediados de abril la distribución del apoyo comenzó a regularizarse. Aunque todavía hay a quienes no se les ha entregado la subvención, sobre todo a aquellos a los que les llegó la nueva tarjeta bancaria, se prevé que en junio se normalicen las entregas.

Esta es la información que se proporciona en los centros de atención de la Secretaría de Bienestar ubicados en la Torre Contigo, en Paseo de la Reforma, y en la sede regional en Lucerna y Abraham González a los beneficiarios de la Pensión para el Bienestar de Personas Adultas Mayores de 68 años.

En estos sitios ha disminuido la multitud de adultos mayores que asistieron en los meses pasados por la falta de entrega de los 2 mil 500 pesos bimestrales prometidos por el gobierno federal. Ahora se les da atención personalizada y hay seguimiento a cada caso.

Desde enero y las primeras semanas del mes pasado, miles de personas acudían diariamente a esas oficinas en busca de información porque a muchos desde diciembre se les suspendieron las entregas de los mil 160 pesos que recibían de la ex Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), como reportó La Jornada el 3 de abril.

Los adultos mayores hacían largas filas en esas oficinas para saber cuándo les serían entregados los recursos y las razones del retraso. La mayoría se iba sin obtener una respuesta satisfactoria, ya que el único mensaje que se les daba era que esperaran a ser censados.

La situación se agudizó a principios de abril, cuando se canceló la denominada tarjeta rosa del Gobierno de la Ciudad de México, en la que se les depositaba la despensa de 2 mil 418 pesos bimestrales. Los adultos mayores de la capital contaban con esos recursos y los mil 160 pesos de la tarjeta de la ex Sedesol, lo que en total sumaba 3 mil 578 pesos.

Miles de los capitalinos que estaban en ambos programas dejaron de obtener ambos ingresos, y vivieron días críticos, ya que no tenían dinero para la compra de medicinas, alimentos y el pago de la renta.

Ahora los adultos mayores en la Ciudad de México sólo contarán con la pensión federal, con lo cual dejarán de percibir mil pesos. Así, durante recorridos por las oficinas de atención de la secretaría se encontró que desde mediados de abril y lo que va de este mes se ha incrementado la distribución de la pensión, y la afluencia de los beneficiarios para quejarse por la falta del apoyo ha disminuido. A quienes aún no se les ha depositado la pensión, la salida que los empleados de las oficinas les dan es que esperen a ser censados y a que les llegue la nueva tarjeta. Los que ya recibieron el nuevo monedero, pero no tienen fondos, se les informa que deberán esperar la entrega correspondiente a junio.

Lo que también se les precisa es que los recursos que no recibieron en los meses pasados no serán retroactivos, ya que hasta antes de abril obtuvieron la despensa del Gobierno de la Ciudad de México, que compensaba la pensión federal.

La Secretaría de Bienestar detalló que en este programa hasta abril se habían entregado apoyos a 6.3 millones de personas, casi dos millones más de lo que había antes, 4.8 millones –aunque datos a noviembre de la entonces Sedesol refieren que eran 5.1 millones de beneficiarios. La meta de atención del gobierno es de 8.5 millones de personas mayores de 67 años.

Informó que durante abril y mayo se preveía la incorporación de 1.5 millones más de personas que se identificaron a través del censo del bienestar. El presupuesto anual es de 100 mil millones de pesos. En la Ciudad de México la población potencial es de 864 mil personas. La dependencia informó que se incorporaron al programa 1.1 millones de pensionados del IMSS, 276 mil del Issste y 30 mil de Pemex.

El Financiero

You May Also Like