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Las autoridades ecuatorianas han comenzado a entregar a Estados Unidos las pertenencias personales del activista Julian Assange, según informó este lunes en un comunicado el portal WikiLeaks.

El material incluye dos manuscritos, documentos legales, informes médicos y equipos electrónicos, lo que, según señaló Wikileaks, “viola las leyes que protegen la confidencialidad médica y legal”.

El ministro de Relaciones Exteriores de Ecuador, José Valencia, autorizó este mes la entrega de ese material, que Assange ha acumulado durante los casi siete años de asilo en la embajada de este país en Londres, donde finalmente fue arrestado el pasado 11 de abril.

Aitor Martínez, abogado del australiano, de 47 años, señaló este lunes que esto “no tiene precedentes en la historia del asilo”.

“Ecuador está cometiendo una flagrante violación de las normas más elementales de la institución del asilo entregando indiscriminadamente todo el material personal del asilado al país del que le protegía, Estados Unidos”, proclamó Martínez.

Assange, retenido en una cárcel de máxima seguridad, fue condenado recientemente por un tribunal británico a 50 semanas de cárcel por violar las condiciones de libertad condicional en 2012 y espera a que Reino Unido decida sobre una petición de extradición a Estados Unidos por filtrar documentos secretos.

Además, la Fiscalía sueca presentó este lunes una orden de detención por supuesta violación, dos años después de cerrar el caso por el que en 2012 el periodista se refugió en la embajada ecuatoriana.

El editor jefe de WikiLeaks, Kristinn Hrafnsson, aseguró que Ecuador está realizando “un espectáculo teatral en su embajada en Londres para sus amos de Washington, justo a tiempo para que puedan expandir su caso de extradición antes del plazo límite del 14 de junio”.

“El Gobierno de (Donald) Trump está induciendo a sus aliados a comportarse como si estuvieran en el viejo oeste”, agregó.

Por su parte, Baltasar Garzón, coordinador de la Defensa Jurídica de Assange, calificó lo sucedido como “un ataque sin precedentes al derecho de defensa y libertad de expresión”, al tiempo que pidió la el amparo de organismos internacionales de protección “para que cese esta persecución”.

Trump rechaza reporte del NYT sobre transacciones sospechosas en el Deutsche Bank

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, rechazó este lunes un reporte del diario The New York Times que generó dudas sobre múltiples transacciones realizadas a través del Deutsche Bank por entidades controladas por él y su yerno, Jared Kushner.

En una serie de tuits matutinos, Trump negó las acusaciones, asegurando que tenía tanto dinero cuando era empresario que no necesitaba a los bancos. También descartó que parte de su dinero procediera de Rusia.

Tras asegurar que los principales medios del país son “corruptos” y un “enemigo del pueblo”, el mandatario dijo que “construí un gran negocio y no necesito bancos, pero si los necesitara, ahí estarían”.

“La relación con Deutsche Bank fue muy buena y altamente profesional, y si por alguna razón no me hubiera gustado, me habría ido a otra parte … siempre hay mucho dinero rondando para que los bancos elijan. Aceptarían felices mi dinero. ¡Noticias falsas!”, agregó.

Especialistas contra el lavado de dinero del Deutsche Bank AG recomendaron en 2016 y 2017 reportar a los supervisores federales múltiples transacciones de entidades controladas por Trump y Kushner, según el diario.

Google obedece a Trump: rompe con la china Huawei

El gigante estadunidense Google ha declarado la guerra a Huawei, el gigante chino, días después de que el presidente Donald Trump metiese al líder mundial en venta de celulares en su lista negra de compañías extranjeras con acceso prohibido a la tecnología estadunidense.

Las consecuencias de esta reac­ción de Google a la orden de Trump se notarán casi de inmediato, ya que los usuarios de todo el mundo de teléfonos y tabletas Huawei no podrán disfrutar de las actualizaciones del sistema operativo Android.

La decisión de Google también afecta a los dispositivos de Huawei de la próxima generación (los que todavía no han salido al mercado), pues ya no podrían contar con Android, que es con el que operan todos sus smartphones.

Android representa el 85% del mercado mundial de sistemas operativos y el resto casi está en manos de iOS de Apple.

Veto catastrófico. El veto de Google, por tanto, obligará a Huawei a desarrollar y comercializar su propio sistema operativo. Y aun así, el fabricante chino tendría muy difícil convencer a sus potenciales compradores de celulares, porque además se quedarían sin aplicaciones muy populares y de uso masivo, como WhatsApp, Instagram, Facebook, Gmail o Play Store. Esto es así porque el 70% de las descargas de apps en el mundo se realizan desde la tienda online Google Play Store (el 22.6%, de la Apple Store).

La amenaza de veto de Google era uno de los escenarios que la compañía china contempla desde el año 2012, cuando EU (entonces bajo la administración del demócrata Barack Obama) abrió su primera investigación oficial sobre Huawei y la también china ZTE. A partir de ese momento, la empresa con sede en Shenzhen comenzó a trabajar en su propio sistema operativo, que todavía no ha culminado.

Emergencia nacional. El presidente Trump declaró el pasado miércoles una emergencia nacional para proteger las redes de telecomunicaciones estadunidenses, a través de una orden ejecutiva que entrega competencias al Gobierno federal para prohibir a empresas que contraten con proveedores extranjeros. La medida, que de facto constituye una barrera a la compañía china Huawei, aunque no la mencionaba, supone una nueva escalada en la guerra comercial con el gigante asiático.

Trump justifica su emergencia nacional en el supuesto aprovechamiento de las vulnerabilidades de la tecnología de telecomunicaciones estadunidense por parte de los adversarios extranjeros, y señala el espionaje industrial como particularmente preocupante. La medida, con la que se llevaba especulando desde hace meses, supone un nuevo recrudecimiento de la guerra comercial y de seguridad con China y constituye la más contundente ofensiva hasta la fecha contra su sector tecnológico.

Excélsior

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