emma

En la segunda mitad del siglo XX una gran mujer, filósofa, escritora y humanista se preocupó por dignificar la vejez, así como la vida de esas personas llenas de historias, experiencia y sabiduría, a quienes la sociedad mexicana marginaba cada vez más.

Guanajuato fue la tierra que vio nacer, el 25 de mar-zo de 1918, a Emma Godoy, la más pequeña de quince hijos guiados por sus padres Abigail Lobato y Enrique Godoy. Juntos se mudaron a la Ciudad de México cuando Emma contaba con ochos años. Estudiante incansable, se recibió como maestra en Lengua y Literatura Españolas, curiosamente con una tesis sobre la psicología de los adolescentes. Estudió psicología, pedagogía y filosofía en la UNAM. Tiempo después asistió a cursos de filosofía en La Sorbona y de historia del arte en L’Ecole du Louvre, ambas en París. Además, se dedicó a transmitir todos los conocimientos adquiridos durante años de estudio a través de conferencias y clases en la Escuela Normal Superior y en el Claustro de Sor Juana.

Su carrera literaria comenzó en 1940 al colaborar en la revista cultural Ábside. Fue asesora de la Sociedad Mexicana de Filosofía, presidenta honoraria del Ateneo Filosófico y miembro de la Academia Internacional de Filosofía del Arte.

Su obra abarca disciplinas como el arte, la historia y la religión. De hecho, esta última es parte de la tradición literaria mexicana junto a obras de Carlos Pellicer, Gloria Riestra, Alfredo R. Placencia, Alfonso Junco y Joaquín Antonio Peñalosa, entre otros. Fue galardonada en 1979 con el Premio Internacional Sophia, otorgado por el Ateneo Mexicano de Filosofía, y con el Premio Ocho Columnas de la Universidad Autónoma de Guadalajara.

La filósofa falleció el 30 de julio de 1989. Sus restos estuvieron primero en la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México y, debido a su gran trayectoria profesional y social, en 2006 fueron trasladados a la Rotonda de las Personas Ilustres, junto con María Lavalle Urbina –primera senadora de la República–, la escritora Rosario Castellanos, las actrices Dolores del Río y Virginia Fábregas, y la soprano Ángela Peralta.

Relatos e historias en México

You May Also Like