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La impotencia sexual masculina o disfunción eréctil es la incapacidad persistente para conseguir o mantener una erección que permita una relación sexual satisfactoria. Un equipo de investigadores de EE.UU. encontró, por vez primera, una localización específica en el genoma humano que aumenta el riesgo de una persona a padecer disfunción eréctil. El descubrimiento es un avance significativo entre la variación y comprensión de la genética (ADN) y este trastorno sexual masculino. El estudio fue publicado en PNAS.

Los investigadores realizaron un estudio con más de 36 mil voluntarios, y revisaron los datos referentes a estudios previos que involucraron a otros 200 mil varones. Los resultados revelaron que, al menos, un tercio de los casos de disfunción eréctil podrían estar vinculados con la existencia de un riesgo genético previo.

En específico, los autores del estudio descubrieron la existencia de lo que se conoce como un locus genético –– es como se denomina a una posición fija en un cromosoma que determinaría la posición de un gen o marcador genético –– vinculado con un gen llamado SIM1, el cual también se cree que desempeña un papel en el desarrollo del cerebro.

“Este es un gran problema porque proporciona la prueba largamente buscada de que la enfermedad tiene un componente genético”, dijo el investigador principal, Dr. Eric Jorgenson, de los proveedores de servicios de salud de EE. UU. Kaiser Permanente.

¿Por qué otras causas puede resultar la disfunción eréctil?

Las causas de la disfunción eréctil pueden ser físicas, vinculadas a problemas circulatorios y a hábitos nocivos como el consumo de tabaco y alcohol. Pero también psicológicas. El estrés y la ansiedad son factores importantes. Sin embargo, varios estudios previos también lo relación con deficiencias hormonales y daño a los nervios o arterias.

Si bien los medicamentos como el Viagra pueden ser efectivos, alrededor de la mitad de los hombres que los prueban no responden al tratamiento. Este gen está vinculado con el peso corporal pero también juega un papel en la función sexual. Y según los resultados del estudio, quienes presentan este locus genético pueden tener un riesgo hasta un 26% mayor de sufrir disfunción eréctil, al margen del otros factores de riesgo.

Por su parte, el coautor del estudio, el Dr. Hunter Wessells, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington, dijo: “Este estudio apunta a una nueva dirección de investigación para la disfunción eréctil que podría ayudarnos a identificar otras variantes genéticas clave que desencadenan la enfermedad y conducen a investigaciones para comprender mejor Los mecanismos precisos por los que operan.

“Esperamos que esto se traduzca en mejores tratamientos y, lo que es más importante, en los enfoques de prevención para los hombres y sus parejas que a menudo sufren en silencio con esta condición”.

Revista Muy Interesante

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